OLIVENZA: MANZANARES BORDA EL TOREO AL NATURAL Y MORANTE DEJA UNA FAENA DE OTRO TIEMPO
Olivenza volvía a convertirse, como cada año en estas fechas, en la capital del toro y en el punto de encuentro de todos los aficionados de la Península. Esta vez, con un sabor más especial, si cabe, tras un 2021 en el que no se pudo celebrar la feria.
El cartel de este domingo reunía a tres de las máximas figuras del momento con una ganadería de altura. No cabía un alma a las 17:30 de la tarde cuando empezaron a sonar clarines y timbales en la plaza, algo fría en los dos primeros toros a pesar de los detalles de Morante y Manzanares que les valieron una ovación por coleta.
Tenía Roca Rey con el tercer toro de la tarde el objetivo de encender al tendido, y vaya si lo logró. Como si de un rockandroll se tratase, el diestro peruano se arrimaba cada vez más a los pitones de la res, pisando terrenos que hoy en día nadie pisa. Sonaba Chuck Berry en Olivenza. Tanto se arrimó que le costó una voltereta en dos tiempos debido a la siesta de su cuadrilla. Pero Roca Rey se levantó para seguir toreando. Una metáfora de la vida; caer y seguir. Primera oreja de la tarde y la afición, ahora si, metida de lleno en la corrida.
Última oportunidad para Morante
Y en estas salía el último de los cuatro toros de Morante en esta feria suponiendo la última oportunidad para demostrar a sus fieles llegados de todos los rincones del país quien es la estela a seguir en la tauromaquia. Y no iba a decepcionar. Con su capote verde, nos trasladó, por el color y el arte de usarlo, a otro tiempo. Dejó unas verónicas y unas chicuelinas con sabor añejo que bien podían compensar el precio de la entrada. Eso es el toreo, momentos. Ya con la muleta y fruto de su arrebato para no irse de vacío, comenzó de rodillas unos de pecho para seguir con unos remolinos y unos naturales rebosantes de torería. Oreja que pudieron ser dos si hubiera acertado con la espada. Sus fieles ya podían volver satisfechos.
Manzanares, la guinda y la puerta grande
Y aún quedaba lo mejor. Fue en el quinto toro de la tarde. Atardecía en Olivenza mientras el diestro alicantino dibujaba una faena de triunfo a base de unos naturales sumamente lentos. Toreó en verso con el mejor Núñez del Cuvillo de la tarde que le valieron las dos orejas y la puerta grande.
Cerraría Roca Rey con buenos lances con el capote marca de la casa y es que se agradece salirse de lo estándar en el primer tercio. Su fallo con el acero le privaría de triunfo.
Marchaban los taurinos con un gran sabor de boca y ganas de volver. La temporada ha comenzado.
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